Las vueltas que da la vida
Siempre me han inculcado aquello de que uno ha de quedar bien con todo el mundo por aquello "de que nunca se sabe" o "la vida da muchas vueltas". La verdad es que la experiencia así me lo ha demostrado recientemente. Si alguien lee este blog puede buscar el artículo del 1 de Noviembre de 2006. En dicho artículo me despedía de mi blackberry, que me había acompañado durante los últimos años. Me despedí de él porque, hace ya casi dos años, cambié de trabajo y de residencia buscando sobre todo poder tener más tiempo (y de más calidad) con nuestra hija, en aquel momento de apenas un año y medio.
Ahora he vuelto a la misma compañía que entonces deje pero sin cambiar de residencia. En lugar de Washington, DC sigo viviendo en Madison, Wisconsin aunque la compañía para la que trabajo está allá. Trabajo desde casa, desde la biblioteca o la cafetería de la universidad y obviamente, tengo de nuevo un blackberry (pronto a ser reemplazado por un iPhone 3G, por decisión de la compañía).
Una de las razones con las que argumenté, hace ya años, porque era para la compañía barato el proporcionar básicamente a todos los empleados un blackberry (y asumir el gasto del mismo) era porque se pasaría de tener empleados que trabajan 8 horas al día a tener empleados que están prácticamente disponibles todas las horas, todos los días del año. Mi experiencia me dio la razón y ha confirmado que incluso cuando estamos de vacaciones es, prácticamente, imposible resistirse a mirar el correo electrónico y aún más a contestar a algo que nos preocupa o sobre lo que tenemos algo importante que decir.
Hay una teoría, que va y viene, que intenta defender la propuesta de que las compañías deberían pagar más a los empleados que tienen un Blackberry corporativo porque trabajan más horas. Sin embargo hoy leía un artículo que, aunque no exactamente, defiende una posición contraria y que creo que vale la pena leer. Casualmente, la autora (Penelope Trunk) vive en Madison y decidió venir aquí por las mismas razones que yo me argumenté a mi mismo.
El citado artículo defiende la teoría (y la virtud del Blackberry) de que éste nos ayuda a tener un mejor equilibrio entre nuestro trabajo y nuestra vida personal combinando ambas actividades versus excluyendo una mientras se realiza la otra. El argumento es que cuando estamos en el trabajo no disfrutamos de nuestra vida personal (nuestra pareja, nuestros hijos, nuestro perro, un libro, una cerveza, etc.) mientras que gracias al Blackberry podemos combinar ambos aspectos: por ejemplo, podemos responder a un mensaje urgente mientras estamos sentados viendo un partido de futbol o simplemente dando un paseo.
Creo que no me queda más remedio que compartir esta última idea (aunque quizás me gustaría que no fuera así) ya que a mi me permite trabajar y disfrutar de mi vida personal de forma conjunta y no tener que excluir un aspecto mientras ejercito el otro.
Etiquetas: Blackberry, disponibilidad, gestión del tiempo, productividad, productivity, self-management, time management, wireless, work-life equilibrium, working from home


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