Conocí a Montse Ollé hace más de veinte años, cuando yo era estudiante en ESADE. Desde entonces, y a pesar de la distancia, siempre hemos estado en contacto, siendo ella una de las personas más generosas conmigo que me ha acompañado todos estos años. Todavía recuerdo ir a hacerle una entrevista al Parque Tecnológico del Valles en Sant Cugat, cuando ella lo dirigía y ese tipo de parques eran toda una novedad. Yo era un estudiante con muchas ganas de aprender y muy fascinado con los temas de política de empresa. Recuerdo que hablaba despacio, jamás la escuche decir una palabra más alta que otra y nunca hablaba por hablar. Tambíen me acuerdo, algunos años despues, de aquellos sábados por la mañana en que se daba un curso de creación de empresas a principios de los 90 en el edificio redondo, y al que yo asistía porque era Research Assistant del Departamento de Política de Empresa. Me fascinaba escuchar sus análisis y preguntas acertadísimas a los participantes.

Durante los años que trabajé en ESADE (1991-1998) siempre tuvo tiempo para sentarse conmigo y darme consejos (muy buenos) y que en cierto modo han marcado mi carrera profesional. Desde entonces, periódicamente, y hasta hace apenas tres semanas estabamos intercambiando correos electrónicos. Nunca dejo de contestarme a ninguna de mis preguntas o búsqueda de consejos incluso cuando su salud no era la mejor.

Recientemente ella ha sido una de las grande artifices de mi reconexión con ESADE. Nunca dejó de apoyarme ni de creer en mi. Durante todo el 2011 estuvo insistiendome en que diera alguna clases y que reconectara con ESADE de forma mas intensa. Así ha empezado a suceder y de nuevo ella me ha ayudado a buscar mi camino profesional. Lo impresionante es que siempre lo hizo de la forma más generosa y discreta posible.

Puedo decir que ademas de una profesora a la que admiro mucho también despido a una amiga.